11 de mayo de 2020

¿La humanización de los robots o la robotización de los humanos?

No hay dudas sobre esto: los robots han llegado para quedarse y ser cada vez mejores. Pero ¿será posible la humanización de los robots? La irrupción y disrupción tecnológica, y en especial con los robots, están transformando las tareas de los sectores administrativos, la atención al público, los servicios bancarios, el transporte y el turismo, los E-commerce, los gobiernos, entre otros. Por eso hoy se habla de una hibridación entre robots y humanos: ninguno subsiste sin el otro.

Cuando llegaron los cajeros automáticos a los bancos no significó que los humanos se quedarían sin actividades, sino que su función se redefinió para centrarse en tareas más complejas y personalizadas.

Cuando nacieron los E-commerce y los sistemas que permiten efectuar tareas administrativas y contables online, no significó el cierre de las tiendas. Los vehículos autónomos no se hacen solos, la biomedicina no aplica la robótica por su cuenta; y así podemos seguir ejemplificando con todas las industrias para aclarar que la humanización de los robots no pretente sustituir la mano de obra humana en el servicio al cliente.

¿Los robots están de nuestro lado?

Las bondades de las innovaciones tecnológicas aplicadas están en redescubrir el aporte humano.  

Por un lado, los usuarios, ya sean clientes, consumidores o ciudadanos, pueden obtener lo que quieran en tiempo real, sin salir de su casa. Esto crea la experiencia y la satisfacción del usuario, la clave del éxito en cualquier empresa. Cuanto más confían los usuarios en la tecnología, más importante es proporcionar soluciones en este ámbito, y avanzar en términos de usabilidad, sistemas y resolución de procesos.

Esto puede mejorar su experiencia como clientes y, de hecho, su calidad de vida. Esto se traduce en una mayor satisfacción, optimiza el tiempo de las personas y reduce los costos operativos, lo que a su vez puede aumentar las ventas de la empresa y la lealtad de los clientes.

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Por otro lado, al automatizar tareas mecánicas, repetitivas, predecibles y hasta aburridas para más de un empleado, la empresa o entidad está apostando a redefinir el trabajo de las personas en conjunto con el uso de tecnologías inteligentes.

Así, el trabajo humano se enfoca en tareas más sofisticadas, significativas y personalizadas que revalorizan el puesto laboral. La tecnología está evolucionando para realizar una gestión dinámica y menos jerárquica del trabajo.

El equilibrio ideal entre bots y humanos

La automatización del empleo tiene por objeto optimizar la gestión de los recursos humanos. Esto contrasta completamente con el miedo a ser reemplazado por los avances tecnológicos. Hoy en día el reto es crear el híbrido perfecto entre humanos y robots.

A esto se lo llama “Economía creativa”. Los trabajos creativos demandan el uso de habilidades cognitivas que sólo las posee el humano. En los estudios sobre inteligencia artificial se destaca que hay funciones cognitivas del propio ser humano que son imposibles de ser emuladas por los robots.

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La aplicación de las tecnologías inteligentes, los robots, sistemas que automatizan, programas informáticos y algoritmos matemáticos requieren de la intervención humana y viceversa. Por lo tanto, la humanización de los robots no debe ser un tema en el que inyectar mucha polémica. La clave está en la creatividad: cómo generamos la tecnología, cómo la aplicamos a nuestras industrias y a nuestra vida cotidiana y cuál es nuestra habilidad humana para producir nuevas explicaciones y para evolucionar cada vez más.

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